El final de El resplandor explicado: por qué explota el Overlook y qué le pasa a Jack
Jack Torrance no muere congelado en un laberinto: eso es de Kubrick. En la novela el hotel lo obliga a destrozarse la cara con un mazo de roque y después la caldera del Overlook revienta y lo arrasa todo. Qué pasa exactamente en las últimas cien páginas, por qué es Danny quien provoca la explosión, y en qué se diferencian los finales del libro, de la película de 1980 y de la miniserie de 1997.

El final de El resplandor explicado, en una línea: en la novela Jack Torrance no muere congelado en ningún laberinto, sino que el hotel lo obliga a destrozarse la cara y el cráneo a golpes con su propio mazo de roque, y después la caldera del Overlook —que Jack llevaba días sin purgar— revienta y arrasa el edificio entero. Danny, Wendy y Dick Hallorann salen con vida. El laberinto, el hacha y la fotografía de 1921 son de la película de Stanley Kubrick, no del libro, y son tres de las diferencias que más confusión generan cuando alguien busca este final.
Aviso: de acá en adelante se cuenta el desenlace completo de la novela y también los de las dos adaptaciones. Si todavía no la leíste, esta es la salida limpia: tenemos reseña del libro y ficha completa esperándote.
Qué pasa exactamente en las últimas cien páginas
Para cuando arranca el desenlace, el Overlook ya perdió la partida que más le importaba: no consiguió poseer a Danny, que era lo que quería, así que se conformó con poseer a su padre para llegar a él. Jack Torrance lleva semanas deteriorándose —destruyó la radio de dos vías, saboteó la motonieve, se obsesionó con el álbum de recortes del sótano— y el hotel remata el trabajo de la manera más cruel posible: le muestra el bar completamente surtido de alcohol, cuando hasta entonces estaba vacío, y lo mete en una fiesta de fantasmas donde se emborracha.
Ahí aparece Delbert Grady, el cuidador anterior, el que asesinó a su familia en ese mismo hotel. Grady es quien le da a Jack la orden explícita: hacer con Danny y con Wendy lo que él hizo con las suyas. Jack se resiste al principio y termina cediendo. Cuando ataca a su mujer, Wendy y Danny consiguen reducirlo entre los dos y lo encierran en la despensa. No dura: el fantasma de Grady lo suelta, pero antes le hace prometer que le entregará a Danny y matará a Wendy.
Lo que sigue es el tramo más brutal del libro. Jack ataca a Wendy con uno de los mazos de roque del hotel y la hiere de gravedad. Ella logra arrastrarse hasta el baño de la suite del cuidador y encerrarse. Jack intenta echar la puerta abajo a mazazos y Wendy le raja la mano con una hoja de afeitar para frenarlo. Mientras tanto Dick Hallorann, que recibió la llamada psíquica de Danny desde un centro turístico de Florida, ya está volviendo a Colorado: los animales del jardín ornamental lo atacan al llegar, y después lo hace Jack, que lo deja gravemente herido.
El momento decisivo llega en el último piso. Jack acorrala a Danny y, por un instante, recupera el control de sí mismo el tiempo suficiente para suplicarle a su hijo que huya. El hotel lo retoma enseguida, y para castigar esa grieta de humanidad lo obliga a golpearse la cara y el cráneo con el mazo hasta dejárselos irreconocibles. Lo que queda de pie ya no es Jack: es el hotel usando un cuerpo.
Por qué explota la caldera (y por qué es Danny quien la hace explotar)
El Overlook tiene una caldera vieja e inestable a la que hay que aliviarle la presión a mano, todos los días. Es una de las primeras cosas que le explican a Jack cuando lo contratan, y es la tarea que fue abandonando a medida que el hotel se lo iba comiendo. Danny se acuerda de eso en el peor momento posible, con la cosa que fue su padre delante, y hace algo que no es un truco de acción: se lo dice. Le anuncia al hotel que la caldera está a punto de estallar.
La criatura sale disparada al sótano a purgar la presión. Llega tarde. La caldera explota, mata a Jack y destruye el Overlook mientras Danny, Wendy y Hallorann escapan. Hallorann todavía tiene que rechazar un último intento del hotel de poseerlo a él antes de sacarlos a los dos de ahí.
Conviene detenerse en la mecánica, porque es lo que sostiene este final. Nadie mata al monstruo. El monstruo se mata solo, corriendo a arreglar el desperfecto que él mismo provocó al distraer al empleado encargado de mantenerlo. Y el arma que lo derriba es la negligencia: la caldera no revienta por un acto heroico, revienta porque durante semanas nadie hizo su trabajo. Un hotel que se alimenta de la ruina de la gente que contrata termina destruido por la ruina de la última persona que contrató. En un autor al que se le reprochan los cierres —algo que ya repasamos en El problema de los finales de Stephen King—, este es de los que cierran del todo.
También hay que decir lo otro: Jack Torrance, en el libro, se salva moralmente. Tiene un último gesto propio, le dice a su hijo que corra, y el hotel lo destruye precisamente por eso. Esa diferencia con la película es probablemente la más importante de todas, y no parece casual. En la entrevista recogida en The Stephen King Companion, de George Beahm (1989), King contó que al escribir esta novela estaba haciendo una confesión: que como padre joven de dos hijos lo horrorizaban sus propios arranques de antagonismo hacia ellos, y que escribió todo eso para sacárselo de encima. Un Jack irrecuperable habría vuelto inútil la confesión. La relación de esta novela con el alcohol la contamos aparte en La botella y la máquina de escribir.
El epílogo: qué pasa con Danny y Wendy después
La novela no termina con la explosión. Tiene un epílogo breve, situado el verano siguiente. Hallorann consiguió trabajo de cocinero en un centro turístico de Maine, Wendy se está recuperando de las heridas que le hizo Jack, y Danny está con ellos. La escena es Hallorann consolando al chico por la muerte de su padre.
Es un cierre deliberadamente pequeño para un libro que acaba de volar un hotel por los aires, y hace dos cosas a la vez. Confirma que los tres sobrevivieron —Hallorann incluido, que en la película muere— y deja establecido lo que la secuela iba a recoger treinta y seis años después: Danny se llevó el resplandor consigo, y también se llevó al padre muerto. El Overlook Hotel ya no existe como edificio, pero el chico salió de ahí con algo encima.
El final de Kubrick es otro: laberinto, hacha y la foto de 1921
La adaptación de Stanley Kubrick de 1980 cambia el desenlace de arriba abajo, y buena parte de lo que la gente cree recordar del final de la novela viene de ahí. En la película Jack persigue a Danny con un hacha, no con un mazo de roque; mata a Hallorann de un hachazo apenas llega al hotel; y la persecución termina en un laberinto de setos que en el libro no existe. Danny escapa retrocediendo sobre sus propias huellas en la nieve para despistarlo, sale del laberinto y se va con Wendy en la máquina quitanieves de Hallorann. Jack se pierde adentro y muere congelado.
No hay caldera, no hay explosión y el Overlook queda intacto. Y el plano final es una fotografía colgada en un pasillo del hotel donde se ve a Jack, o a alguien idéntico a él, en medio de una fiesta fechada el 4 de julio de 1921. Es decir: en vez de destruir al hotel, la película lo deja ganando, con Jack absorbido para siempre. Hay otras dos diferencias que aparecen constantemente en las búsquedas: la habitación prohibida es la 237 en la película y la 217 en la novela, y la frase que Wendy encuentra repetida hasta el infinito en el manuscrito de Jack, «All work and no play makes Jack a dull boy», es de la película y no está en el libro.
Que a King ese final no le gustara es la parte conocida de la historia, y le dedicamos un artículo entero: Por qué Stephen King odia El resplandor de Kubrick. Lo que importa acá es que son dos finales con tesis opuestas. En el libro, un hombre roto recupera un segundo de dignidad y el mal se autodestruye. En la película, el hombre nunca tuvo nada que recuperar y el mal se lo queda.
El final de la miniserie de 1997, que escribió el propio King
Justamente porque no soportaba la versión de Kubrick, King escribió él mismo el guion de una miniserie de tres episodios que ABC emitió entre el 27 de abril y el 1 de mayo de 1997, dirigida por Mick Garris y rodada en el Stanley Hotel de Estes Park, el hotel real donde se le ocurrió la novela. Es la versión más fiel al libro que existe, y el final lo confirma.
Ahí la caldera vuelve, y con un matiz importante: Danny le trae a Jack de vuelta un momento y le habla de la caldera, y es Jack —no la criatura— quien invierte la válvula. Acepta lo que va a pasar y se mata provocando la explosión que arrasa el Overlook, mientras Danny, Wendy y Hallorann escapan. La miniserie extiende además el epílogo diez años: Danny se gradúa de la secundaria, con Wendy y Hallorann presentes, y el espíritu de Jack aparece para decirle que lo quiere. El último plano es el Overlook en reconstrucción, con los fantasmas oyéndose jugar al croquet.
Esa versión ganó dos premios Emmy y dos Saturn en su momento, aunque la crítica retrospectiva la trata bastante peor que a la de Kubrick. Si querés ubicar las tres en el mapa completo de versiones filmadas, están en nuestro repaso de adaptaciones.
El prólogo y el epílogo que King escribió y no se publicaron
Hay una pieza más del final que casi nadie leyó. La novela original incluía un prólogo llamado «Before the Play», sobre la historia previa del Overlook, y un epílogo llamado «After the Play». Ninguno de los dos quedó en el libro publicado.
El prólogo salió después en la revista Whispers en agosto de 1982, y una versión abreviada apareció en el número del 26 de abril al 2 de mayo de 1997 de TV Guide, para promocionar la miniserie. El epílogo se dio por perdido durante décadas y reapareció en 2016, dentro de una versión temprana del manuscrito. Los dos se publicaron juntos a principios de 2017, en la edición especial de lujo de Cemetery Dance. O sea que el final «completo» que King escribió en su momento existe, pero vivió cuarenta años fuera del libro.
Cómo sigue: Doctor Sueño y la película que le devolvió el final del libro
King volvió a Danny Torrance en Doctor Sueño, publicada en septiembre de 2013 y que también tiene su reseña en el sitio. La idea se la disparó la gente que le preguntaba una y otra vez qué había sido del chico, y en diciembre de 2009 llegó a someter a votación en su web si escribía esa secuela o la siguiente novela de La Torre Oscura: Doctor Sueño ganó por 5.861 votos contra 5.812. Cuarenta y nueve votos de diferencia.
La respuesta a qué fue de Danny es la peor posible y la más coherente: se volvió alcohólico, como su padre. Llega a la sobriedad por Alcohólicos Anónimos, trabaja de camillero en un hospicio usando el resplandor para acompañar a los que se están muriendo —de ahí el apodo del título— y termina defendiendo a una nena de resplandor todavía más potente que el suyo, Abra Stone, de un grupo de vampiros psíquicos liderado por Rose the Hat.
Y hay un último giro que cierra el círculo de este artículo. La película de Doctor Sueño de 2019, escrita y dirigida por Mike Flanagan, es una secuela de la película de Kubrick —el Overlook sigue en pie porque en esa continuidad nunca explotó— pero para su clímax se va a buscar el final de la novela: Dan lleva a Abra al hotel abandonado, sobrecarga la caldera y el Overlook arde. Flanagan hace además que Dan repita el gesto de su padre en el libro, recuperando el control en el último momento para no matar a la chica. Es, en la práctica, el final del libro filmado dentro de la película que lo había reemplazado, y es una de las razones por las que King terminó aprobando esa adaptación. Sobre por qué Flanagan acierta donde otros fallan escribimos este artículo.
Si te interesa este tipo de desmontaje, tenemos la misma operación hecha sobre otras novelas: el final de Cementerio de animales, el de Apocalipsis y el de Revival.
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