Por qué Stephen King odia «El resplandor» de Kubrick (y filmó el suyo)
Para medio mundo, «El resplandor» de Stanley Kubrick es una de las mejores películas de terror de la historia. Para su autor, es una traición. La disputa entre King y Kubrick es el caso de estudio perfecto sobre qué significa adaptar un libro.

Hay una paradoja en el corazón del terror moderno: la película de terror más venerada basada en un libro de Stephen King es, para el propio King, una de las peores traiciones a su obra. El resplandor que Stanley Kubrick estrenó en 1980 figura en casi todas las listas del mejor cine de horror jamás hecho; su autor, en cambio, lleva más de cuarenta años explicando por qué no la soporta. Entender ese desencuentro es entender qué está en juego cada vez que un libro salta a la pantalla.
Un Jack que ya llega loco
La objeción principal de King tiene que ver con Jack Torrance. En la novela, Jack es un buen padre, un hombre defectuoso pero amoroso, un alcohólico en recuperación que lucha por sostener a su familia y al que el hotel Overlook corrompe lentamente hasta convertirlo en un monstruo. Ese arco —la caída de un hombre decente— es, para King, el verdadero horror del libro. En la película, sostiene el autor, Jack Nicholson parece desquiciado desde el primer fotograma: no hay caída porque no hay a quién derribar. El personaje llega listo para tomar el hacha.
El problema de Wendy
Su crítica más citada, sin embargo, apunta a Wendy. En una entrevista con la BBC, King la definió como «uno de los personajes más misóginos jamás llevados al cine». La Wendy de Shelley Duvall pasa buena parte del metraje gritando, temblando y encogida de miedo, temerosa de su marido incluso antes de que la locura lo consuma. La Wendy de la novela, en cambio, es mucho más resistente y tridimensional. Para King, Kubrick no solo achicó al personaje: lo redujo a una función.
Frío contra corazón
Debajo de estas quejas puntuales hay un choque de sensibilidades. Kubrick construyó un terror gélido, cerebral y ambiguo, que deja abierta la pregunta de si el Overlook está embrujado o si todo ocurre dentro de la mente enferma de Jack. King escribió lo contrario: una tragedia cálida y explícitamente sobrenatural, anclada en la familia y en sus propios demonios con el alcohol. En el libro, Jack recupera por un instante su humanidad para salvar a su hijo antes de que el hotel estalle; en la película no hay redención, solo un laberinto helado y una fotografía imposible. Dos artistas mirando la misma historia y viendo cosas opuestas.
La respuesta: su propia versión en 1997
El desagrado de King fue tan profundo que hizo algo poco habitual: rodó su propia versión. En 1997 escribió y produjo una miniserie televisiva, dirigida por Mick Garris, con Steven Weber como Jack y Rebecca De Mornay como una Wendy firme, inteligente y capaz de plantarse frente a su marido. Fiel al libro hasta el detalle, la miniserie nunca alcanzó el estatus icónico del film de Kubrick, pero le permitió a King contar la historia como él la había imaginado.
Dos obras que no se hablan
Con los años, el conflicto se volvió un clásico de las discusiones sobre adaptaciones: la fidelidad frente a la interpretación, y quién es el dueño de una historia una vez que sale de la página. Lo curioso es que ambas versiones ganaron: la película es un monumento del cine, y la novela sigue siendo, para muchos lectores, más humana y desgarradora. Recién en 2019, con Doctor Sueño, Mike Flanagan logró lo que parecía imposible: tender un puente entre el universo de Kubrick y el de King, con la bendición, esta vez sí, del propio escritor.