Los tres libros de béisbol de Stephen King (y por qué son los más raros de su obra)
Una nena perdida en el bosque que sobrevive escuchando a un cerrador de los Red Sox, un diario de temporada escrito a ciegas que terminó siendo la crónica del año más importante de Boston, y una novela corta sobre un receptor asesino. Cuando King escribe de béisbol, escribe distinto.

Hay un tema que aparece en la obra de Stephen King con una constancia que nadie asocia con él, y que cuando aparece le cambia el registro por completo: el béisbol. No es un guiño ni un color local. King le dedicó tres libros enteros, y los tres son, cada uno a su manera, las cosas más raras que escribió.
La nena y el cerrador
La chica que amaba a Tom Gordon salió el 6 de abril de 1999 por Scribner, con 224 páginas, y su premisa es engañosamente simple: una nena de nueve años se pierde en el bosque y sobrevive escuchando por su walkman los partidos de los Boston Red Sox. Lo que hace de esa premisa algo notable es que Tom Gordon no es un personaje inventado. Era el cerrador real del equipo, apodado «Flash», y era, en ese momento exacto, el hombre más confiable del béisbol: en 1998 había establecido el récord del club con 46 salvamentos en una temporada, 43 de ellos consecutivos, y fue elegido All-Star.
El detalle que le da a todo esto una simetría casi novelesca es la fecha. King publicó el libro en abril de 1999. En junio de ese mismo año, Gordon convirtió su salvamento consecutivo número 54 y estableció un récord de Grandes Ligas. Es decir: la novela sobre una chica que se aferra a la idea de un hombre que nunca falla salió a la calle justo cuando ese hombre estaba, en la vida real, batiendo el récord de no fallar.
Y el gesto. Gordon tenía una costumbre al cerrar un partido: señalaba hacia el cielo. Trisha McFarland lo sabe, y en el clímax del libro, acorralada por un oso al que interpreta como el Dios de los Perdidos, se pone en posición de lanzador y le tira el walkman como si fuera una pelota. Después, ya a salvo en la cama del hospital, le pide a su padre la gorra de los Red Sox que Gordon le firmó y señala hacia el cielo. Esa es la última imagen del libro, y es una de las más luminosas que King escribió: una chica que sobrevivió al bosque cerrando su propio partido.
El año en que se rompió la sequía
Faithful, publicado el 2 de diciembre de 2004, es el libro más extraño de la bibliografía de King, y lo es por una razón estructural: se escribió sin saber cómo terminaba. Son los correos que King y el novelista Stewart O'Nan se mandaron sobre la temporada 2004 de los Red Sox, empezando por un mail del verano de 2003 y siguiendo, día tras día, desde el entrenamiento de primavera hasta la Serie Mundial. Dos escritores hinchas del mismo equipo comentando el año como cualquier par de amigos.
Lo que ninguno de los dos podía saber cuando empezaron es que estaban documentando la temporada más importante en la historia de la franquicia. Los Red Sox ganaron la Serie Mundial de 2004 y cortaron una sequía que venía desde 1918: ochenta y seis años. Un libro pensado como charla entre fanáticos terminó siendo, por puro accidente, la crónica en tiempo real del momento que Boston había esperado durante casi un siglo. Ningún cronista deportivo habría podido escribirlo así, porque un cronista habría sabido, al menos, que estaba escribiendo algo importante.
El libro tiene además una dedicatoria que casi nadie menciona y que conviene no pasar por alto: está dedicado a Victoria Snelgrove, una estudiante del Emerson College que murió después de que la policía la golpeara en el ojo durante los disturbios cerca del Fenway Park, tras el séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana. La celebración más grande de la historia del equipo dejó una muerta, y King y O'Nan eligieron ponerle su nombre al principio del libro. Es un gesto que ordena todo lo demás.
Donde vuelve el terror
El tercero es el que reconcilia las dos mitades de su obra. Blockade Billy se publicó el 20 de abril de 2010 en Cemetery Dance, y transcurre en 1957: un entrenador jubilado le cuenta a alguien la historia de William «Blockade Billy» Blakely, un receptor que llegó a los New Jersey Titans y se convirtió en una estrella defensiva. Lo que Billy esconde es que no es Billy: es Eugene Katsanis, un huérfano que trabajaba en la granja de la familia Blakely y que asesinó a esa familia en Iowa antes de tomar prestada la identidad. Cuando lo descubren, mata al árbitro Hi Wenders de un tajo en la garganta y después se suicida bajo custodia, asfixiándose con una pastilla de jabón.
Sobre por qué lo escribió, King fue directo: «I love old-school baseball, and I also love the way people who've spent a lifetime in the game talk about the game» —amo el béisbol a la vieja usanza, y amo también la manera en que hablan del juego los que se pasaron la vida adentro de él—. Y ahí está, probablemente, la clave de los tres libros.
Qué tienen en común
Da la impresión de que a King el béisbol no le interesa como deporte sino como forma de la fe. En La chica que amaba a Tom Gordon, la fe de una nena en un tipo al que nunca vio en persona alcanza para mantenerla caminando días enteros. En Faithful —el título no es casual— la fe es la de dos tipos adultos que llevan décadas esperando algo que no tienen ninguna garantía de que vaya a pasar. Y en Blockade Billy es la versión envenenada: la fe de todo un equipo en un hombre que resulta ser otro.
Son, además, los únicos libros de King donde la comunidad no se pudre. En Salem's Lot, en La niebla, en La cúpula, el grupo humano encerrado suele terminar volviéndose contra sí mismo: es una de sus tesis más repetidas sobre la gente. En los libros de béisbol pasa lo contrario. La tribuna acompaña. Se puede leer como el lugar donde King se permite escribir sobre lo que le gustaría que fuera cierto, en vez de sobre lo que sospecha que es.
Si llegaste hasta acá
Te va a gustar el resto del archivo. Un correo cada quince días con lo nuevo.


