Final de Cell explicado: qué le pasa a Johnny y por qué Clay usa otra vez el teléfono

Clay Riddell encuentra a su hijo dañado por un Pulso corrompido y le acerca un celular a la oreja con la esperanza de reiniciarle la mente. King no dice si funciona. Qué pasa en el último tercio de la novela, qué permite suponer el texto sobre Johnny y cómo cambia el final en la película de 2016.

Un teléfono celular encendido en el suelo de una cabaña a oscuras, con nieve al otro lado de la ventana

El final de Cell no se resuelve: Clay Riddell encuentra a su hijo Johnny convertido en algo que ya no es del todo humano, le apoya un teléfono celular en la oreja y marca, con la esperanza de que un segundo Pulso, ya corrompido, le devuelva la mente. La novela termina en ese gesto. King no cuenta si funciona. Eso es lo que la gente sale a buscar cuando cierra el libro, y la respuesta corta es que el texto no la da: lo que sí da son las pistas para entender por qué Clay lo intenta y por qué no es una apuesta a ciegas.

Este artículo cuenta el último tercio completo. Si todavía no leíste la novela, la reseña de Cell habla del libro sin destripar nada.

Qué pasa en el último tercio de Cell

Recapitulemos. Clay Riddell, un dibujante de Maine que acaba de cerrar un contrato para su novela gráfica, está en Boston cuando una señal transmitida por la red de telefonía celular —el Pulso— convierte a todo el que estaba usando un teléfono en un asesino sin habla. Clay sobrevive y arma un grupo con Tom McCourt y Alice Maxwell, una chica de quince años. Su única meta es llegar a Maine y encontrar a Johnny.

En el camino, el grupo descubre que los «telefónicos» no son simples zombis: se juntan en bandadas, se apagan de noche como aparatos en reposo y empiezan a compartir una mente colectiva con capacidades telepáticas. En la Academia Gaiten conocen al director, Charles Ardai, y a un alumno, Jordan. Juntos queman una bandada entera mientras duerme. La respuesta es inmediata: los telefónicos fuerzan a Ardai a suicidarse y, a partir de ahí, los sobrevivientes empiezan a soñar con el Hombre Harapiento, un telefónico con una sudadera de Harvard que parece hablar por todos los demás.

Los sueños los empujan hacia un destino: Kashwak, en el norte de Maine. Durante todo el viaje aparece pintada la misma consigna, «KASHWAK=NO-FO», que promete una zona sin cobertura y, por lo tanto, a salvo. Antes de llegar, el grupo pierde a Alice: dos sobrevivientes que buscan vengarse de «los de Gaiten» le tiran un bloque de cemento desde un auto en marcha, y muere poco después. Se siente como la muerte más dura del libro: Alice era lo más parecido a una hija que Clay tenía a mano.

Kashwak resulta ser lo contrario de un refugio. Es el predio a medio armar de una feria rural, y allí espera un ejército de telefónicos; entre ellos está Sharon, la esposa de Clay. Pero la bandada no funciona del todo bien: Jordan observa que muchos telefónicos se comportan de forma errática y propone una teoría. El programa que generó el Pulso seguiría corriendo, pero un gusano informático lo fue corrompiendo, de modo que quienes recibieron la señal más tarde recibieron una versión defectuosa.

El golpe final lo prepara alguien que ya no está. Ray Huizenga, un obrero de la construcción que viaja con ellos, llenó en secreto de explosivos el autobús en el que viajan, y se suicidó para que la mente colectiva no pudiera leérselo en la cabeza. Clay, con un teléfono adaptado para la ocasión, detona la carga y vuela al Hombre Harapiento junto con su bandada.

Johnny y el segundo Pulso: qué hace Clay en la última página

Con el invierno encima, la mayoría de los sobrevivientes parte hacia Canadá. Clay se queda: todavía no encontró a su hijo. Cuando lo encuentra, Johnny está casi irreconocible. Recibió el Pulso, pero tarde, cuando la señal ya estaba dañada por el gusano, y quedó a medio camino: no es un telefónico pleno ni un chico normal. Apenas registra a su padre.

Ahí entra la teoría de Jordan. Si el Pulso se fue corrompiendo, una nueva exposición podría pisar la programación defectuosa con una todavía más rota, que se anulara a sí misma y dejara al cerebro libre para reiniciarse. Es una hipótesis armada con lo que un adolescente sabe de computadoras, sin ninguna garantía. Clay decide probarla. La novela termina con Clay marcando y apoyándole el teléfono a Johnny en la oreja.

No hay epílogo ni un capítulo después. El último sonido del libro es una llamada en curso.

¿Johnny se recupera? Lo que el texto permite y lo que no

La respuesta honesta es que no se sabe, y está construido así a propósito. Pero el final no es neutro: hay razones dentro de la novela para inclinarse hacia el optimismo, y otras para no hacerlo.

A favor: la teoría de Jordan no sale de la nada. Durante todo el último tramo, los telefónicos de Kashwak muestran precisamente los fallos que él predice, y la bandada que parecía imbatible se descompone desde adentro. El libro ya mostró que el Pulso no es una condena uniforme sino un programa que se degrada. Y el gesto de Clay es el de alguien que no actúa por desesperación pura: tiene un motivo, aunque sea frágil.

En contra: la misma novela es despiadada con las esperanzas de sus personajes. Alice muere a pocas jornadas de la meta, Ardai muere por el ataque que él mismo ayudó a planear, y el refugio prometido resulta ser una trampa. Leído así, apostar a que la última llamada sale bien es apostar contra el tono del libro entero. El estudioso de King Bev Vincent lo resumió señalando que es una novela «oscura, áspera y pesimista en muchos sentidos», en claro contraste con el optimismo de fondo de Apocalipsis, la otra gran novela del fin del mundo que escribió King.

Se puede leer también como una resolución temática antes que argumental. Todo el libro trata del teléfono como instrumento de destrucción; la última página lo convierte, por primera vez, en un intento de curar. Que funcione o no importa menos que el hecho de que Clay se atreva a usarlo. Esa es una interpretación, no algo que King haya dicho, pero es la que mejor explica por qué la novela se corta justo ahí.

Por qué el final de Cell divide a los lectores

Cell es uno de los ejemplos que más se citan cuando se habla de el problema de los finales de King: muchos lectores sienten que el libro corre durante más de cuatrocientas páginas y frena en seco. La queja tiene sentido, y el propio King parece haber tenido sus dudas. En noviembre de 2009, en una firma de libros en Maryland, contó que ya había terminado un guion basado en la novela, que el final del libro no lo dejaba conforme y que para el guion lo había rehecho.

Para el resto, el corte es el mejor momento de la novela, porque deja al lector en la misma posición que Clay: con el teléfono marcando y sin saber qué va a contestar. Hay algo coherente en un libro sobre la incertidumbre de la tecnología que se niega a cerrar con certezas.

Conviene ubicarlo también en su tiempo. Cell se publicó en 2006, en plena expansión del celular, y King cuenta en su sitio oficial que la idea le vino al ver en una vereda de Nueva York a un hombre de traje hablando por un auricular, con toda la pinta de estar hablando solo. La novela está dedicada a Richard Matheson y a George A. Romero, que es como poner el mapa en la primera página: las máquinas que se vuelven contra nosotros de un lado y los muertos que caminan del otro.

Cómo termina la película de 2016

King cumplió con lo de cambiar el final. La película, dirigida por Tod Williams y con guion del propio King y de Adam Alleca, salió en video bajo demanda el 10 de junio de 2016 y en un estreno limitado en cines el 8 de julio. John Cusack interpreta a Clay y Samuel L. Jackson a Tom McCourt, la misma pareja de 1408.

La película juega con dos finales seguidos. En el primero, Clay llega a Kashwak, encuentra a Johnny, detona los explosivos con el teléfono de Ray, destruye la antena de comunicaciones y se reúne con su hijo. Pero esa victoria es una ilusión: Clay se infectó al entrar en la trampa, y el plano final lo muestra caminando en círculos alrededor de la antena junto con los demás telefónicos, bajo el control del Hombre Harapiento.

Es decir: donde la novela deja una puerta entornada hacia la esperanza, la película la cierra de golpe. A la crítica no le gustó ninguna de las dos cosas: en Rotten Tomatoes tiene un 11% de aprobación sobre 57 reseñas. Si te interesa ver cómo le fue al resto de las versiones de su obra, el recorrido completo está en adaptaciones.

Del final de la novela queda lo que se sabe y lo que no. Johnny recibe la llamada. El resto lo decide cada lector, que es exactamente lo que King eligió dejarle.

Si llegaste hasta acá

Te va a gustar el resto del archivo. Un correo por semana con lo nuevo.

Sin spam. Te podés dar de baja cuando quieras.

Más artículos

Ver todos →