Richard Bachman: el seudónimo oscuro con el que King se puso a prueba
Durante casi una década, Stephen King publicó novelas bajo un nombre inventado —con biografía falsa incluida— para responder a una pregunta incómoda: ¿su éxito era talento o pura suerte? La historia de Richard Bachman, su alter ego más sombrío, y del librero que lo desenmascaró.

Stephen King ha creado cientos de personajes memorables, pero quizá el más extraño de todos no aparece en ninguna de sus novelas: es el propio autor de varias de ellas. Durante casi una década, King publicó libros bajo el nombre de Richard Bachman, un escritor inventado con biografía propia, foto en la solapa y una voz más sombría y fatalista que la del King que el mundo conocía. La historia de Bachman —cómo nació, qué escribió y cómo fue desenmascarado— es una de las más fascinantes de toda su carrera.
Por qué King inventó a Richard Bachman
A fines de los años setenta, King se topó con una regla no escrita del mundo editorial: un autor no debía publicar más de un libro por año para no saturar el mercado ni cansar a sus lectores. Pero King escribía a un ritmo endiablado y le sobraban manuscritos. La solución fue crear un segundo nombre bajo el cual dar salida a ese excedente. Detrás de esa razón práctica, sin embargo, latía una pregunta más íntima: ¿su éxito descomunal se debía al talento o simplemente a la suerte de haberse convertido en una marca? Bachman era, en el fondo, un experimento: ¿se vendería un libro de King si en la tapa no decía «King»?
Una biografía falsa y una voz más negra
Para sostener la ficción, King y su editorial le fabricaron a Bachman una vida entera. Según su biografía oficial, Richard Bachman vivía en una granja lechera de New Hampshire, había servido en la Guardia Costera y en la Marina Mercante, y estaba casado con una mujer llamada Claudia. Hasta hubo una foto de autor. Lo más interesante es que los libros firmados por Bachman tenían un tono distinto: más crudos, más pesimistas, sin la calidez ni la esperanza que suelen asomar incluso en las historias más oscuras de King. Bachman era el King sin red, el que miraba el abismo sin parpadear.
Los libros de Bachman
Entre 1977 y 1984, Bachman publicó cinco novelas: Rage, The Long Walk, Roadwork, The Running Man y Thinner (esta última, la que terminaría delatándolo). Con los años, King retiró Rage de circulación al vincularse el libro con varios tiroteos escolares, una decisión que habla de su relación cuidadosa con el poder de la ficción. Otros dos títulos, en cambio, tuvieron una segunda vida enorme: The Long Walk y The Running Man figuran hoy entre las adaptaciones de King más comentadas, prueba de que aquellas historias consideradas «menores» escondían algunas de sus ideas más potentes.
El librero que lo desenmascaró
El disfraz cayó en febrero de 1985. Steve Brown, empleado de una librería de Washington D.C., notó semejanzas de estilo demasiado evidentes entre Bachman y King. En lugar de quedarse con la corazonada, fue a la fuente: revisó los registros de copyright en la Biblioteca del Congreso y encontró uno de los libros de Bachman inscrito a nombre de Stephen King. Con esa prueba, contactó a los editores de King a comienzos de 1985. La reacción del autor fue tan elegante como inesperada: lo llamó por teléfono, admitió todo y le sugirió que escribiera él mismo la historia. El reportaje de Brown apareció poco después en el Washington Post.
La muerte (y resurrección) de un seudónimo
Descubierto el truco, King decidió «matar» a Bachman con el mismo humor negro con el que lo había creado: anunció que su alter ego había fallecido de «cáncer de seudónimo, una forma rara de schizonomia». Pero los muertos, en el universo King, rara vez descansan del todo. Bachman regresó de manera póstuma con The Regulators (1996) y Blaze (2007), como si King necesitara, cada tanto, volver a ponerse esa máscara para escribir desde su rincón más oscuro. Al final, el experimento tuvo respuesta: el talento estaba ahí, aunque también quedó claro que un nombre en la tapa puede cambiarlo todo. Richard Bachman fue, y sigue siendo, el lado del espejo de Stephen King.