Randall Flagg, el eterno caminante: el villano que atraviesa todos los mundos de King
Aparece con decenas de nombres distintos en una docena de novelas, pero siempre es el mismo hombre: el portador del caos, la oscuridad que camina erguida. Randall Flagg es el gran antagonista del universo Stephen King.

Hay un hombre que camina. Lleva botas vaqueras y una sonrisa que no llega a los ojos. No envejece, no muere del todo, y aparece exactamente donde el mundo está a punto de romperse. Lo conocemos como Randall Flagg, aunque ese nombre es apenas uno de los docenas que ha usado a lo largo de la obra de Stephen King. Es Walter o'Dim, el Hombre de Negro. Es Marten Broadcloak. Es Richard Freemantle y Raymond Fiegler. En cada encarnación, el objetivo es el mismo: sembrar el caos y ver qué crece.
El hombre que sobrevive a todos los mundos
Flagg hace su primera aparición memorable en El Resplandor de las Tinieblas (The Stand, 1978), la monumental novela post-apocalíptica en la que una plaga artificial aniquila casi a toda la humanidad. Mientras los supervivientes buenas intenciones se reagrupan en Boulder, Colorado, alrededor de la anciana Abagail Freemantle, los de corazón oscuro son llamados magnéticamente a Las Vegas, donde Flagg construye una sociedad autoritaria con él mismo como dios-rey. La tensión entre ambos polos —la luz de Boulder y la oscuridad de Vegas— es una de las grandes dicotomías morales de la literatura popular del siglo XX.
Pero Flagg no se quedó en ese único libro. En Los ojos del dragón (The Eyes of the Dragon, 1987), reaparece como mago de la corte del reino de Delain, donde bajo el nombre de Flagg manipula a un rey débil y envicia a un príncipe inocente. La novela, escrita inicialmente para la hija de King, parece un cuento de hadas clásico hasta que uno recuerda que el villano es el mismo ser de otro género completamente.
La Torre Oscura lo explica todo
La pieza que une el rompecabezas es la saga de La Torre Oscura, la obra maestra que King construyó durante más de treinta años. En ella, Flagg es Walter Padick —también conocido como Walter o'Dim, el Hombre de Negro— el adversario que el pistolero Roland Deschain lleva persiguiendo desde la primera línea del primer volumen: 'El hombre de negro huyó por el desierto, y el pistolero lo siguió.' En los libros centrales de la saga descubrimos que Walter es, a su vez, agente de una oscuridad aún mayor: el Crimson King, la entidad que quiere destruir la Torre y con ella el tejido de todos los mundos.
La cosmología que King construyó sugiere que Flagg existe como una fuerza casi cósmica: un agente del caos que se encarna en distintos mundos y distintas eras para cumplir siempre la misma función. No es simplemente malvado por sadismo —aunque el sadismo no le es ajeno— sino que representa algo más fundamental: la entropía como voluntad, el deseo de que todo colapse.
Por qué Flagg es el villano más perturbador de King
Los villanos más efectivos de King suelen tener algo que los hace comprensibles, casi humanos: Jack Torrance es un alcohólico atrapado por sus demonios; Annie Wilkes es una fan que cruza la línea entre adoración y obsesión; Pennywise es un terror primordial disfrazado de algo familiar. Flagg, en cambio, no tiene esa ventana de empatía. No sabemos exactamente qué quiere más allá del caos. No tiene un origen claro, no tiene trauma que lo explique. Simplemente existe, y eso lo hace más inquietante que cualquier monstruo con motivaciones.
Para el lector que sigue la obra completa de King, Flagg funciona además como un recordatorio de que todo está conectado: que el Maine de Derry, el Kansas post-apocalíptico y el Mid-World de Roland son facetas del mismo universo, y que hay fuerzas que se mueven entre todas ellas. Encontrarlo en un libro nuevo es como cruzarse con un conocido peligroso en una ciudad extraña. Sabés quién es. Y sabés que su presencia no puede significar nada bueno.