Apocalipsis: libro vs. serie

En la novela de King, publicada en 1978 y reeditada en versión completa en 1990, una gripe militar extermina al 99,4% de la humanidad y los supervivientes se dividen entre Boulder y Las Vegas. La miniserie de 1994, con guion de King, la cuenta en orden y en seis horas. La de 2020, con nueve episodios y una coda nueva escrita por King, la cuenta desordenada y le da a Frannie el enfrentamiento con Flagg que la novela le debía. Dos adaptaciones, dos estructuras, tres finales distintos.

Carretera estadounidense abandonada tras el apocalipsis, con coches vacíos y nubes de tormenta en el horizonte

Apocalipsis: libro vs. serie — la novela de Stephen King, publicada el 3 de octubre de 1978 por Doubleday y reeditada en versión completa en mayo de 1990, cuenta el fin de la civilización por una gripe militar y la guerra entre los supervivientes. Tiene dos adaptaciones televisivas: la miniserie de ABC de 1994, con guion del propio King, y la de CBS All Access de 2020, con un episodio final que King escribió específicamente para corregir lo que consideraba una deuda pendiente con uno de sus personajes. Este es el repaso de lo que cambia en cada versión y lo que se pierde en el camino de las 1.152 páginas de la edición completa a la pantalla.

Dos libros, no uno: La danza de la muerte y Apocalipsis

En español hay dos ediciones que conviene no confundir: La danza de la muerte, publicada en 1978, es la versión que Doubleday le pidió a King que recortara por motivos comerciales. King eliminó unas 150.000 palabras —alrededor de 400 páginas— del manuscrito original. El resultado fue una novela de 823 páginas ambientada en 1980. Doce años después, en mayo de 1990, King publicó la edición completa e íntegra bajo el título Apocalipsis: 1.152 páginas, la ambientación movida a 1990 y todas las escenas restauradas. Las dos miniseries adaptan la versión completa, no la abreviada.

Lo que King recuperó en 1990 no es relleno. Entre las escenas restauradas hay un tramo entero del viaje de Stu Redman por Nebraska con Kojak, los capítulos de Frannie Goldsmith en Ogunquit antes de la epidemia —que explican por qué ella entiende la muerte mejor que los demás— y las maquinaciones políticas de la Zona Libre en Boulder que hacen que la traición de Harold Lauder duela más. Ambas miniseries tuvieron que volver a comprimir ese material, y lo que eligió cada una dice bastante sobre lo que entendió de la novela.

La miniserie de 1994: King escribe el guion y la televisión pone los límites

ABC emitió la miniserie en cuatro partes entre el 8 y el 12 de mayo de 1994. Mick Garris dirigió los cuatro episodios. King escribió el guion él mismo, lo que la convierte en una de las pocas adaptaciones de su obra donde tuvo control directo sobre el texto. El presupuesto fue de 28 millones de dólares, una cifra alta para televisión en 1994, y se filmó durante seis meses en más de 150 locaciones de seis estados. El estreno atrajo a unos 19 millones de espectadores.

El reparto tiene nombres que el fan de la época recuerda bien: Gary Sinise como Stu Redman, Molly Ringwald como Frannie Goldsmith, Jamey Sheridan como Randall Flagg, Rob Lowe como Nick Andros, Ruby Dee como Mother Abagail Freemantle, Miguel Ferrer como Lloyd Henreid y Bill Fagerbakke como Tom Cullen. King hizo un cameo en los episodios 3 y 4 como Teddy Weizak, un residente de Boulder.

La miniserie sigue la estructura lineal de la novela: la plaga, los sueños, los viajes, Boulder, Las Vegas, la confrontación. Lo que corta es todo lo que la televisión abierta de 1994 no podía mostrar y todo lo que no cabía en seis horas. Desaparece El Chico (The Kid), el drifter violento que acompaña a Trashcan Man durante un tramo de la novela. Se pierde la mayor parte de la vida política de la Zona Libre: los comités, las elecciones, las tensiones entre quienes quieren democracia y quienes quieren un líder fuerte. Esos capítulos, que King consideraba esenciales porque muestran a los supervivientes repitiendo los errores de la civilización que acaba de morir, no cabían en el formato.

El final hace explícito lo que la novela deja ambiguo. En el libro, la bola de energía que aparece sobre Las Vegas cuando Larry Underwood y Ralph Brentner van a ser ejecutados puede leerse como la Mano de Dios o como una coincidencia cósmica: King no lo aclara, y la tensión está en no saberlo. En la miniserie, la Mano de Dios baja del cielo de forma literal e inequívoca. Es la imagen más discutida de la adaptación: le quita la ambigüedad religiosa que la novela sostiene durante 1.100 páginas. Randall Flagg, que en el libro es algo más complejo y misterioso, queda reducido a una versión del Diablo, y su retorno en el epílogo —que en la novela deja abierta la posibilidad de que el mal vuelva bajo otra forma— pierde fuerza. La miniserie recibió seis nominaciones al Emmy, incluyendo Mejor Miniserie, y ganó en maquillaje y mezcla de sonido. Rotten Tomatoes le asigna un 67% de aprobación.

La miniserie de 2020: más horas, menos tensión

CBS All Access (hoy Paramount+) estrenó su versión el 17 de diciembre de 2020. Los nueve episodios se emitieron semanalmente hasta el 11 de febrero de 2021. Benjamin Cavell fue el showrunner. El reparto apuntó alto: James Marsden como Stu, Odessa Young como Frannie, Alexander Skarsgård como Flagg, Whoopi Goldberg como Mother Abagail, Jovan Adepo como Larry, Owen Teague como Harold, Amber Heard como Nadine Cross, Henry Zaga como Nick y Greg Kinnear como Glen Bateman.

La decisión creativa más discutida fue la estructura. La novela y la miniserie de 1994 cuentan la historia en orden cronológico: primero la plaga, después los viajes, después Boulder y Las Vegas. La versión de 2020 empieza después del fin del mundo, con la Zona Libre ya establecida, y va intercalando flashbacks de cada personaje en episodios temáticos. La intención era evitar repetir la estructura de la versión anterior. El efecto fue el contrario: al mostrar que los personajes ya están vivos en Boulder, la plaga pierde su peso. El espectador sabe quién sobrevive antes de ver la catástrofe, y la devastación del Capitán Trotamundos, que en la novela ocupa las primeras trescientas páginas y es lo más visceral que King escribió en su carrera, se reduce a flashbacks ilustrativos.

Las Vegas también cambió. En la novela, la sociedad de Flagg es una dictadura eficiente y aterradora: hay orden, hay trenes que funcionan, hay crucifixiones públicas para quien desobedece. Esa competencia organizada es lo que la hace peligrosa: no es un caos, es un sistema que funciona sobre el miedo. En la versión de 2020, Las Vegas se parece más a una rave permanente, con seguidores de Flagg que actúan como una secta desorganizada. El contraste con la novela es notable: el mal pierde su dimensión política.

La coda de King: el final que Frannie no tuvo

El episodio 9, titulado The Circle Closes, es lo más interesante de la miniserie de 2020 y no está en ninguna otra versión. Lo escribió Stephen King como una pieza nueva, no como una adaptación. King lo describió como una deuda con Frannie: en la novela, ella está embarazada y no puede hacer el viaje a Las Vegas, así que nunca tiene su propia confrontación con Flagg. En la coda, Frannie la tiene.

Después de los eventos principales, Frannie ha dado a luz a una hija a la que llama Abigail, no Peter como en la novela. La bebé enferma de la gripe y sobrevive, lo que sugiere que la humanidad se está adaptando. Pero Flagg no ha terminado: se aparece como una rata junto a un pozo donde Frannie ha caído y le ofrece un trato. Si ella le da un beso —una sumisión simbólica—, él dejará en paz a Stu. Frannie lo rechaza. Es su stand, su toma de posición, la que la novela le debía.

La coda funciona como una pieza independiente mejor que como parte de la serie. En el contexto de los ocho episodios anteriores, con sus problemas de ritmo y estructura, el episodio 9 se siente como un epílogo que llega después de que la atención se haya perdido. En aislamiento, es una de las mejores escenas que King ha escrito para televisión, porque le da a un personaje que llevaba cuarenta años esperando la oportunidad de plantarse frente al mal.

Qué se pierde y qué se gana en cada versión

La novela, en su edición completa, es insustituible. King se tomó doce años para restaurar las escenas que Doubleday le hizo cortar, y esas escenas son las que convierten a Apocalipsis en algo más que una historia del bien contra el mal: son las que muestran a la gente común intentando reconstruir el mundo y descubriendo que vuelven a cometer los mismos errores. Sin ellas, la historia se reduce a su esqueleto de género. Quien quiera entender el final en detalle puede leer el final de Apocalipsis explicado, que desglosa las últimas páginas del libro y compara los tres desenlaces.

La miniserie de 1994 hizo lo mejor que podía con las limitaciones de la televisión abierta de los noventa: King escribió el guion, el reparto es sólido y la estructura lineal respeta el ritmo del libro. Sus defectos son los de la época: efectos especiales que envejecieron mal, un tercer acto comprimido y una cadena de televisión que no permitía la violencia ni la ambigüedad moral que la novela necesita. Para el fan de King que vivió los noventa, sigue siendo un objeto de nostalgia legítima.

La miniserie de 2020 tenía todo para ser la versión definitiva: más presupuesto, más episodios, menos restricciones de contenido y una coda escrita por el propio King. Lo que le faltó fue entender que la fuerza de Apocalipsis está en su orden: primero el mundo se acaba, después se reconstruye, después se enfrenta al mal. La estructura no lineal le quitó al espectador la experiencia de perder el mundo antes de intentar reconstruirlo. Rotten Tomatoes le asigna un 57% de aprobación, diez puntos por debajo de la versión de 1994. Alexander Skarsgård como Flagg y Owen Teague como Harold recibieron elogios individuales, pero la serie como conjunto no encontró la manera de competir con la novela ni con el recuerdo de la primera miniserie.

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