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Sujeto: Rosie Daniels
Clasificación: Protagonista
Apariciones: 1 obra

Rosie Daniels aguantó nueve años. Su marido, Norman, es policía, y la violencia empezó temprano: en 1985 la golpeó con tal brutalidad estando ella embarazada de cuatro meses que le provocó un aborto. Lo que finalmente la hace levantarse una mañana y no volver no es una golpiza más, sino una gota de sangre en la sábana: verla le alcanza para entender que si se queda, la va a matar. Agarra la tarjeta de débito de Norman, se toma un micro y se baja en una ciudad del Medio Oeste que no conoce, sin plan.
Lo que sigue es lo que Rose Madder (1995) hace mejor y que casi nunca se le reconoce a King: la reconstrucción paciente de una vida. Rosie conoce gente que la ayuda de verdad —Peter Slowik, Anna Stevenson—, consigue trabajo, consigue dónde vivir, aprende a existir sin pedir permiso. Y en una casa de empeños encuentra un cuadro que no puede dejar de mirar: una mujer de espaldas, con un vestido color rosa oscuro. El cuadro es una puerta. Del otro lado están Rose Madder y un laberinto del que Rosie termina rescatando a un bebé.
Norman, mientras tanto, la busca. Es un policía violento acusado de violación y va dejando muertos entre la gente que ayudó a su mujer, hasta que entra al cuadro detrás de ella y es Rose Madder quien lo elimina. El epílogo es el detalle que hace del libro algo más que una fantasía de venganza: Rosie termina casada con Bill y con una hija, pero le quedan estallidos de furia propia que tiene que aprender a manejar. King no le da una cura; le da una herramienta.