Lectores Flotantes
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Todo está conectado: la Torre Oscura como columna vertebral del universo King

No es casualidad que Pennywise, Randall Flagg y el pueblo de Derry se crucen una y otra vez. Detrás de casi toda la obra de King hay una estructura que lo sostiene todo: la Torre.

Cualquier lector que haya pasado por tres o cuatro libros de Stephen King conoce la sensación: un personaje menciona un pueblo que ya visitamos en otra novela, un villano reaparece con otro nombre, un número se repite. No es descuido ni fan service. Es arquitectura.

La rueda del Ka

La saga de La Torre Oscura, escrita a lo largo de más de treinta años, funciona como el esqueleto del resto de la obra. La Torre es el eje de todos los mundos, y cada novela de King —incluso las que parecen autoconclusivas— ocurre en alguno de esos mundos.

Todas las cosas sirven al Haz.

Esa frase, repetida por los personajes de la saga, es también una declaración de método: en el multiverso de King nada flota suelto. Pennywise es una criatura de los espacios entre mundos. Randall Flagg, el hombre de negro, camina de novela en novela sembrando ruina. El pueblo de Derry es un punto débil en la membrana de la realidad.

Por dónde seguir el hilo

Si querés empezar a tirar de ese hilo, un buen recorrido es leer It y El resplandor prestando atención a la cosmología que asoma en los márgenes, y después entrar a la saga de la Torre. A partir de ahí, releer cualquier King es otro deporte: las conexiones aparecen solas.